jueves, 20 de septiembre de 2012

LA LEY DE HERODES... RELOADED


Como lo adelante en la contribución anterior, haré de la reseña de La Ley de Herodes, un ejercicio de la memoria, un desafío a esa parte de la sociedad que deliberadamente trabajo por el retorno del PRI al gobierno de México; y para estas tierras sureñas, alejadas e ignorante –en su gran mayoría- de la historia, la información y la conciencia política,  como material de reflexión (reflejarse en un espejo) antes que el destino previsible y anticipado  nos alcance.  Pero primeramente regreso al mismo inicio de la columna pasada en que abordé la película del Crimen del Padre Amaro, donde denuncie la desaparición de Ruy Salgado @el5anto, fundador  desde hace un año, del medio alternativo de comunicación llamado El 5antuario. Cabe señalar que este blog concentra más de 50 mil seguidores en Twitter; siete mil suscriptores en Facebook, mientras que sus videos han sido reproducidos más de seis millones de veces en Youtube, y su blog ha sido visitado en más de 24 millones de ocasiones. Argumentos mas que suficientes para que, ante el retorno del PRI, haya sospechas justificadas de que la desaparición de Ruy, esté relacionada con la restauración de la Dictadura-PRI. 
Existe un paralelismo entre la desgracia que le ocurre a Ruy y a toda la comunidad de las redes sociales, con el origen de la Ley de Herodes, cinta filmada en 1999 por Luis Estrada. Entonces, el filme no fue bien visto por las autoridades encargadas de la difusión cinematográfica en México y se intento que fuera sometida al filtro de la censura. Aún se vivía bajo la dictadura del PRI y se avecinaba un año electoral decisivo. A pesar de ello, la presión de la ciudadanía consiguió que La Ley de Herodes fuera exhibida en carteleras. Para muchos, la visión de esta cinta tuvo un impacto significativo en el sufragio del voto que desgraciadamente se confió a Vicente Fox y toda la parte conservadora, reaccionaria, tonta y aldeana de México, que durante los últimos doce años destrozo el Estado político mexicano. La carnicería desatada por el segundo titular de la Presidencia, el usurpador Calderón, acabó por orillar a otra parte de la población a elegir-vender-regalar por miedo e ignorancia, su voto –fraude, robo y  usurpación, mediante- para el retorno del PRI, en la figura telegénica –hecho por y para la TV- de Peña Nieto. Que es el gran cambio entra La Ley de Herodes ambientada en 1949 y El te Chingas o te Jodes versión 2012.
La Ley de Herodes es una película magistral, por el tema, las actuaciones pero primero que todo por el realismo de los personajes: La trama comienza en el momento en que el licenciado López (Pedro Armendáriz), secretario del gobernador, decide nombrar a Juan Vargas (Demián Alcázar) encargado de un basurero y antiguo militante del PRI, como nuevo alcalde de un poblado llamado San Pedro de los Saguaros, hasta las próximas elecciones en las que el Lic. López es aspirante a la gubernatura del estado. Vargas afronta su misión con las mejores intenciones, hasta que poco a poco va descubriendo los beneficios del poder y la corrupción. Se transforma así en un tirano capaz de todo, incluso de recurrir al crimen, para perpetuarse en el poder.
Por cierto, un anécdota relacionado con esta película, es el de un día que me  hicieron una visita a un restaurante que tenía en Tejupilco (La Misión) el Cabildo en pleno del Alcalde en turno, y la reacción de uno de los integrantes cuando vio proyectada en las pantallas de los televisores del recinto esta cinta, dijo “usted, como que siempre nos ataca mucho”… Es la versión nativa de la Ley de Herodes. Porque esta obra del séptimo arte, “puede considerársela como una de las grandes películas mexicanas de los últimos cuarenta años, no solamente por su calidad y humor irónico y mordaz, sino también por haber influido en muchos votantes para destronar del poder al partido hegemónico al cual retrata de cuerpo entero, con todos sus vicios, defectos y contradicciones. Lo que llama poderosamente la atención es la capacidad de síntesis de la que hace gala, pues refleja fielmente el estilo de gobernar priísta, las relaciones internas de poder en el partido, sus reglas para llevar a cabo la sucesión de los gobernantes, su forma de relacionarse con la iglesia, con la oposición y con los Estados Unidos, y de cómo mediante el autoritarismo y la corrupción, el PRI, el gobierno, el estado y sus instituciones, llegaron a convertirse en una y la misma cosa. Y todo, con la finalidad de consolidarse no sólo en la cumbre del sistema político mexicano, sino de constituirlo en exclusiva” (Wikipedia).
Aun más importante que la historia misma y las extraordinarias actuaciones de los protagonistas, es la manera en que son abordados los símbolos del poder y la obediencia a lo largo de la trama. La Ley de Herodes es todo un festín simbólico de nuestra clase política, tan corrupta y arrogante que nunca habla con el pueblo. En toda la película, los indígenas no profieren palabra alguna, el pueblo es mudo. Es la divisa, es el estilo, es la Ley de Herodes que vemos diariamente en territorio mexiquense. El pequeño pueblo es además un escenario micro de las acendradas luchas entre partidos, iglesia, empresarios. Y Vargas, a pesar de llegar con propósitos diferentes, termina por entender la consabida frase: que te haga justicia la revolución. La comedia sube de tono, del humor casual, al negro, al drama, para finalizar en la tragedia: nuestra tragicomedia mexicana. Damián Alcázar (Varguitas: el clásico burócrata lambiscón y agachado) lleva la carga narrativa mostrando la lenta y terrible metamorfosis de la ingenuidad a la locura.
El episodio de la pistola y la Constitución, refleja nuevamente la esencia simbólica de la cinta, que es la misma que la del sistema político que retrata: la capacidad de ejercer violencia y la de administrar la Ley. El Estado es así reducido a una herramienta de coacción al servicio de unos pocos frente a la gran mayoría. La pistola posibilita a Vargas intimidar a la población y la Constitución, así como sus reinterpretaciones y particulares añadidos, le permite imponer multas, crear nuevos impuestos y obtener recursos de la gente. La misma Constitución es utilizada en la película para guardar el dinero recaudado, símbolo del uso corrupto que se hace de ella.
Hay que resaltar que Luis Estrada es autor del guión y de la producción, además de la dirección de la película mexicana que denuncia la impunidad en la que vive la clase política. Es el político corrupto, que lejos de ser castigado, es protegido y tapado, garantizándose entre unos y otros la permanencia en el poder. En un momento de la película se afirma: ''El reto para nuestro partido, por el bien del país, es estar en el poder por siempre y para siempre". A pesar de las diferencias de partido, la película sostiene que unos y otros son lo mismo, y en este ácido retrato, el poder eclesial también está implicado, negociando y sacando beneficio del mismo modelo de corrupción. Pero la película también permite observar la otra cara del sistema de corrupción generalizado, la cara de los pobres sobre los que se sustenta todo este modelo. En el caso particular del pueblo de San Pedro de los Saguaros resulta que la mayoría de la población, de origen indígena, no habla español porque no hay escuelas y viven en una situación de extrema exclusión social. Se trata de una población sobre la que se construyen discursos de modernización y progreso, los que justifican infraestructuras y planes de desarrollo, cuando no posibilidades de negocio. Idénticamente, pero de manera dialéctica, en el tiempo presente, el PRI ha conseguido que la población mexicana sometida en los ámbitos estatales donde se ha impuesto, sean gente muda y analfabeta, funcionalmente en términos de los lenguajes de la modernidad, la conciencia, informática, matemáticas. La sociedad bajo el PRI ni sabe leer ni sabe pensar.
Basada en la obra de Jorge Ibargüengoitia “La Ley de Herodes y otros cuentos”, la versión cinematográfica constituye una de las criticas mas demoledoras en contra de un sistema corrupto, venial, sometido a los gringos, asociado con el clero y en equilibrio conjunto con la clerigalla, el conservadurismo ramplón y todas las estructuras corruptas que forman parte del “sistema” que son la mafia y cuya “filosofía” es resumen y compendio de lo peor que existe en México: ¡El que no tranza no avanza! ¡Ahora si me saliste más cabrón que bonito! ¡Te tocó la ley de Herodes, o te chingas o te jodes! ¡Están jodidos porque quieren! ¡Ah que mi licenciado, igual que los demás, na’ más llegandito y ya quiere su mordida! ¡Un político pobre, es un pobre político!



lunes, 17 de septiembre de 2012

EL CRIMEN DEL PADRE AMARO


Quiero comenzar, sin ambages y sin preámbulo alguno por denunciar la artera agresión contra el bloggero Raf11tha, por “porros” del PRI en Tijuana, así como la desaparición de Ruy Salgado @el5anto, amenazado por el Gobierno Federal de colaborar con Anonymous. Porque al cumplirse un aniversario más del inicio de la Guerra por la Independencia de México, el recuerdo del grito del Padre Miguel Hidalgo, solo es un pre-texto, un estado catártico de desahogo, un instante de euforia delirante, para mantener en la simulación, el estado de dependencia que prevalece en México, en la antesala de la restauración de la dictadura del PRI.
Sin más ánimos por el momento, que el intentar procurar la reflexión, haré de la reseña de dos películas mexicanas recientes, El crimen del Padre Amaro (2002) y La ley de Heródes (1999), un ejercicio de ilustración y del recuerdo de lo que mas daño ha hecho a la nación mexicana: el PRI y la Iglesia Católica –“Si en este país hubiera democracia, el presidente usaría sotana”-  Tomados de la mano, derribadas las salvaguardas que las Leyes de Reforma y el espíritu de la Constitución de 1917, impuso como pasaje a la libertad soberana, el PRI y la Iglesia Católica se han reunificado alrededor del poder del monopolio de las comunicaciones TELEVISA, para que una vez sancionada legalmente la compra de la Presidencia, todos ellos, disponerse a fortalecer privilegios, incrementar riquezas y mantener hegemónicamente el poder, a través de la tiranía de las mayorías y mediante el recurso del miedo.
Comienzo por El crimen del Padre Amaro, por la simple razón de esta cinta se transmitió el pasado domingo. Película multipremiada, es el retrato de un clero amoral, coludido con intereses turbios como los del narcotráfico y fundamentalmente interesado en defender su fortuna y privilegios. Película que exhibe a una jerarquía eclesiástica descompuesta y corrupta, donde, la obediencia de los sacerdotes a sus propias reglas queda supeditada al imperio del dinero, la coerción espiritual o al chantaje político. No es una descripción lejana a la imagen de la jerarquía eclesiástica que tienen muchos mexicanos.  Pero no es esa descripción,  la que preocupó al Episcopado Mexicano y a la corte de fanáticos que respaldaron sus quejas contra la película, sino que fueron dos escenas que, vistas en su contexto, resultan menores: el de una beata desquiciada que alimenta gatos y venera monstruosidades; y la escena  cuando el Padre Amaro cubre a su enamorada con el manto que le habían regalado la mojigata esposa del Presidente Municipal,  para adornar la efigie de la Virgen que tenía en la iglesia. Se trata de escenas que ayudan a ilustrar el delirio de  personajes que, con su extravagancia a cuestas, resultan absolutamente verosímiles. 
Sin embargo los impugnadores de la película no se han quejado de la descripción que en esa cinta se hace del deterioro ético de los sacerdotes allí retratados.  No se han incomodado porque a la jerarquía de la iglesia católica se la muestre convenenciera y corrupta. A los prelados y a sus voceros, no les incomodó la historia del párroco que con tal de construir un hospital acepta recursos del narcotráfico a sabiendas de la naturaleza de ese dinero, “Hasta los santos cometen errores, lo importante es reconocerlos” dice el prelado al que interpreta Ernesto Gómez Cruz. Pero en la película, como en la vida real, la iglesia no castiga los errores de sus ministros. Ese pragmatismo del clero, que pronto deviene en cinismo, es descrito de una manera tan congruente y clara que resulta fácilmente identificable con realidades que todos conocemos.  Ese es el auténtico pecado del Padre Amaro. La verdadera falta de la cinta radica en su demoledora verosimilitud.  
Una dirección impecable de Carlos Carrera, logra hacer del espléndido guión de Vicente Leñero, a partir de la novela de Eca de Queiroz, una película cinematográficamente sólida, producida por Arturo Ripstein. Gracias a los destemplados enconos que ha suscitado, ahora es además una película política y moralmente acreditada. El reparto es excelente. El padre Benito, protagonizado por Sancho Gracia, es el cura mandón y acomodaticio que puede encontrarse en centenares de pueblos y en no pocas parroquias urbanas. Rígido en asuntos veniales y complaciente ante grandes pero redituables pecados. Su amistad con la mujer que satisface sus apetitos gastronómicos y carnales (Angélica Aragón) forma parte de la red de complicidades que sostienen el trato entre la parroquia y sus feligreses.  Y qué decir de Dionisia, la loca del templo (Luisa Huertas) en un papel que merece un aplauso especial.  O del presidente municipal, un muy creíble Pedro Armendáriz que despotrica contra la influencia del poder de las sotanas pero que cuando considera que hace falta se allana convenientemente a ellas. Esos personajes son estereotipos de muchos otros que todo ciudadano hemos conocido o de los que hemos tenido noticia. Sacerdotes que tienen amantes, devotas perturbadas entre el incienso, la soledad y el fanatismo, jerarcas eclesiásticos capaces de tasar los pecados en pesos o dólares, gente del pueblo soliviantada por la iglesia en contra de quienes la desatienden o cuestionan.
Pero además, se trata de personajes de carne y hueso. Los curas de la película se entusiasman con el futbol, beben y bromean, sufren y fornican. Alguno de ellos se duele de la obligatoriedad del voto de castidad. “Ay, hijo, es más fácil que haya un Papa mexicano a que la iglesia suprima el celibato”, dice uno de los más curtidos. Justamente, los dos protagonistas éticamente más auténticos de la película son aquellos que no se avergüenzan de sus pasiones   Uno de ellos es el joven periodista (Andrés Montiel) sobre quien se alza la cólera de una jerarquía eclesiástica herida cuando son develados algunos de sus negocios. Todo lo contrario es el editor del periódico que admite que las informaciones escandalosas le sirven, porque así vende más ejemplares.
El otro personaje es el cura comprometido con los campesinos con los cuales ha sido enviado a vivir en una aldea lejana. El padre Natalio había elegido su vocación antes de que fuera puesta a prueba. Su adhesión a la teología de la liberación permite ubicarlo dentro de las tensiones reales que trastornan a la iglesia, pero en su actitud no hay falso voluntarismo.  Ubicado en una zona donde el narcotráfico se extiende con todas sus consecuencias corruptoras y criminales, Natalio muestra una fría serenidad ante vicisitudes que no le toman por sorpresa. Estupendamente protagonizado por Demian Alcazar, ese personaje está con los pobres más allá de la oración y se niega a predicar una falsa resignación ante la violencia. Natalio tiene una integridad de la que carecen casi todos los demás que se muestran en la cinta: es el único consecuente con su vocación y sus principios.
Gael García Bernal representa a un Padre Amaro que se deja llevar por acontecimientos que nunca alcanza a controlar. Se trata, como todos los demás, de un personaje que encuentra la oportunidad de hacer elecciones vitales que le acarrearán sorpresas, consecuencias y costos.  El cura recién ordenado que llega con los ojos muy abiertos y el futuro despejado al pequeño pueblo de Los Reyes, exhibe la frescura y el candor de sus 24 años. Todo le resulta fácil, incluso a la hora en que está en riesgo su carrera sacerdotal. El encuentro con la joven Amelia tendrá consecuencias -un embarazo, un aborto y la muerte de la adolescente- pero la trama no se limita a ese pecado. Antes de ello el relato cinematográfico se beneficia de la lozana coquetería y el también bisoño fanatismo de la muchacha, pulcramente interpretada por Ana Claudia Talancón.
Hay que resaltar que El crimen del Padre Amaro no se burla de las imágenes ni de los símbolos religiosos. Lo que a sus detractores les han parecido transgresiones o faltas de respeto, son situaciones inherentes al mundo colmado de insensateces que llega a existir en el ámbito de una pequeña parroquia.  El crimen del Padre Amaro se burla de los curas tramposos… permite que los mexicanos reconozcan la vertiente aciaga, contraria a las actitudes piadosas, que existen en la iglesia.    

lunes, 10 de septiembre de 2012

LA GRAN COMILONA


“hay dos tipos de comida
la que alimenta el cuerpo y la que alimenta el espíritu
Esta columna tiene como objetivo tratar asuntos relacionados con el buen comer y la gastronomía que es decir lo mismo. La referencia y antecedente obligado son las secciones especializadas en esta materia y que se han convertido en lectura obligada, en todos los diarios de circulación nacional.
Una parte del periódico dedicada a la gastronomía tiene que ver con el desarrollo cultural y comercial de la sociedad. No puede entenderse este servicio informativo de otra manera, si no es por la existencia de un mercado que ofrece y demanda servicios alimentarios de calidad, variedad y precio. Traer a consideración del consumidor no solo la existencia de otras formas de comer, estilo y usos diferentes, horarios, hábitos y costumbres. Atender nichos que la mercadotecnia gastronómica debe trabajar para un consumidor exigente, exquisito, especializado y conocedor.
El esfuerzo por traer al lector todo lo que abarca el concepto genérico de la gastronomía es enorme pero inherente al desarrollo social. Basta recordar que ya hace 500 años, el descubrimiento de lo que Cristóbal Colon llamo “las Indias” tenia como primer propósito la búsqueda de un camino alterno por donde llegar a las lejanas tierras de Katay, la China de Marco Polo. Rutas alternas por donde surtirse de los condimentos indispensables para darle sabor a los alimentos, que al despuntar el siglo XIV, los civilizados pueblos árabes acostumbraban usar con refinado conocimiento y elegante gusto. Las pimientas, canelas, nuez moscada que convertían en manjares, las carnes y harinas propias de la alimentación de los bárbaros, que sometieron al decadente imperio romano, solo se obtenían a precio de oro y a través del comercio con los “infieles” seguidores de Ala.
Por eso la maravilla del descubrimiento encontrado de un continente, el que lleva el nombre del cartógrafo Américo Vespucio, que aportó a la dieta mundial otros productos igualmente deseados al paso del tiempo: me refiero al chile, aguacate, chocolate, vainilla, jitomate por mencionar los más conocidos.
Si la historia de la humanidad se puede dividir en función de los apetitos satisfechos y si el mundo en que vivimos es un mundo estigmatizado por la fiebre comercial, entonces ¿Por qué seguir creyendo que solo de puede y debe comer un pedazo de cecina con chile, una mojarra o un taco de chivo, si también están la trucha, mero, guachinango, cabrilla, pejelagarto, bacalao, que agnus, rib eye, tasajo, churrasco, cabrito, conejo o que langosta, langostinos, ancas de rana? La variedad es interminable ¿Por qué suponer que tortillas calientes, pelucas y ciciriscos son principio y fin de la alimentación cuando los arroces, pastas, shiappatas, baguetes, birotes o tortillas de harina son iguales o mejores? ¿Por qué afirmar que el postre termina en el flan napolitano o los duraznos almibarados, si el ingenio humano lleva el placer del dulce a niveles insospechados?
Aunque existen referencias conocidas sobre el gusto por la comida en los periódicos mexicanos, tal y como las contribuciones de Chepina Peralta o las del siempre recordado Alfredo La Mont, es el diario Reforma quien introduce una sección especializada a partir de 1994: el suplemento Buena Mesa. Esta sección independiente al resto del periódico comenzó con recetas y tips de cocina, junto a una veintena de anuncios de lugares donde degustar las maravillas de la cocina mundial y otros tantos anuncios de escuelas, cursos, maquinaria, productos, servicios y todo lo relacionado al placer del buen comer y beber.
Desde entonces se hizo habitual la lectura de columnas de crítica de establecimientos de comida a cargo de tres firmas. Una columna llamada “Diario Público de una Cocinera”, la cual se adornaba con el aforismo “a la mesa y a la cama solo una vez se llama” y que no sobrevivió mucho tiempo en el empeño de relacionar el placer sibarita del comer con otros deleites del cuerpo. Ha prevalecido la fastidiosa columna que se esconde bajo el sobrenombre de Cony Delantal. Y la otra que la firma atinadamente un tal G.L.Othón que de manera mas seria critica -constructiva y detalladamente- las características de la oferta gastronómica metropolitana. Incluso este periodista califica el resultado de sus andanzas por los restaurantes citadinos a partir de todos los elementos a considerar: recepción, servicio, meseros, decoración, instalaciones, calidad, presentación, sazón y sabor de los alimentos, precios, postres, cava de vinos, tiempos, cocimientos. Todo, absolutamente todo lo indispensable para hacer del comer un placer completo.
Actualmente casi no hay diario que se le respete en el que no aparezcan secciones gastronómicas, movidos por el interés del público consumidor exigente y por un mercado ávido de vender y comprar. Incluso el periódico la Jornada contiene un capitulo intitulado Antropofagia que analiza el sector alimenticio desde un particular punto de vista.
No quiero terminar esta primera contribución sin hacer referencia brevemente al origen y significado del nombre de esta columna semanal. La Gran Comilona es el titulo de una estupenda película dirigida por Marco Ferreri y filmada en 1973: “critica feroz de la sociedad de consumo y bienestar que termina por destruirse” Las actuaciones inolvidables de Ugo Tognazzi y Marcello Mastroniani son magistrales caracterizaciones de un exceso que ya desde entonces se perfilaba demoledor, pero que hoy, creo, soy partidario, actor, miembro y parte de un sector que lucha, trabaja, emprende proyectos y participa para que el destino, todavía no nos alcance.

lunes, 3 de septiembre de 2012

LA GRAN COMILONA


La reedición de una serie de columnas publicadas en el Periódico El Nativo hace unos años, provoco reacciones de censura en mi contra y de calumnias y ofensas. “Trepado en un proyecto delincuencial” como bien califico Toño Tavera, a los motivos del provocador, antes de ser “bloqueado” en las redes del Facebook, la iracundia envidiosa irrumpió con infamias entre mis compañeros del grupo #Yo Soy 132 Tejupilco y Sur del estado, a los que descalifico y desprecio, al estilo cómo se acostumbra al interior del PRI, donde si no se obedece con genuflexión y sinvergüenza, no se asciende en las escaleras laberínticas del poder. Pero esa falta de respeto a la gente libre, me genero otras criticas a mi persona, como la de ser calificado como déspota, demagogo y mesiánico, lo que en realidad constituyen todo un tributo, porque inconsciente me comparan con Andrés Manuel López Obrador, lo cual es todo un honor.
Pero como los motivos de esta contribución es la gastronomía, me valdré de los adjetivos empleados sin saber: déspota, demagogo y mesiánico, para describir a la perfección a los grandes chefs españoles, que han revolucionado la cocina peninsular y convertido a España, en la cima de las tendencias alimentarias, el gusto y la innovación. Me refiero a Juan Mari Arzak (69) que es el origen y tradición, paladín de la buena cocina vasca y merecedor de  3 estrellas Michelines (los máximos reconocimientos internacionales al negocio del restaurante). Ferran Adrià (49) El Bulli la maravilla de la invención y creatividad. Martín Berasategui (51) célebre por su cocina de autor y poseedor único de 7 Michelines. Pedro Subijana (63) admirado en su Akelarre de cocina marina, con 3 Michelines. Ricardo Sanz (53) cocina mediterráneo-japonés y caso único de la primera Michelin por esta cocina en España. Carme Ruscalleda (59) Sau Pau única mujer que con 5 Michelines, lleva a cabo una autentica revolución en la comida catalana. Ahora hablemos de la Paella, el plato nacional de España:
Así como el Mole es un plato representante de la cultura mexicana, o las hamburguesas son sinónimo de la incultura gringa. Del mismo modo que el sushi es un platillo que se asocia con la tradición culinaria japonesa, o las Pizzas con el gran comer italiano, la Paella es a España lo que la Fiesta Brava, el cante jondo y las tapas. Es la Madre Patria.
La Paella es un plato natural y por eso es perfecto. Originaria de Valencia, en el sur de España, la Paella es expresión del medio ambiente y su uso razonable. Un plato creado con los productos de las huertas proveedoras de verduras frescas. De los sembradíos donde cultivar el arroz cristal y de la experiencia en la cría de animales propios del campo.
Además hay que agregar la existencia cercana de costas marítimas donde obtener el marisco y el pescado. Sumar el gusto y la posibilidad del ejercicio cinegético y la existencia sin par de toda la cuenca mediterránea y la abundancia del aceite de olivo como en ningún otro lugar. Solo hará falta una sola cosa más, el recipiente para cocinar todos estos regalos de la naturaleza. Y este recipiente no es otro que La Paella.
Paell
a y no paellera como se dice en muchos lugares, porque paeller@ será en todo caso la persona encargada de cocinar el arroz y sus ingredientes. Paella es el sartén en lenguaje valenciano, al que se le ha quitado el mango y se han fijado unas asas.
Recuerdo haber conocido a la Paella todavía muy pequeño, en un par de restoranes de prosapia en la Ciudad de México. Uno ya desaparecido, “El Torino”, en la confluencia de las avenidas Xola y Coyoacan, en las inmediaciones de las colonias Narvarte y Del Valle. Restaurante familiar caracterizado por las palapas de palma cerrada que envolvían y separaban. Restaurante más italiano que español, más bien mediterráneo. Gran estacionamiento, servicio superior, comida inolvidable.
El otro centro culinario que visito desde niño es “El Hórreo”, exponente de la comida gallega. Además de Fabada, el clásico potaje de alubias y embutidos y de los Caracoles a la Bilbaína, por supuesto que en el menú diario no faltó nunca Paella. Estos referentes son el origen del gusto por la cocina mediterránea. Por supuesto que habrá que visitar el Casino Español y el Centro Vasco y el Restaurante Hevia y El Nuevo León. Todos restaurantes de verdad donde el arroz y el azafrán, siempre han sido una delicia incomparable.
Se pueden distinguir cuatro recetas básicas de Paella: Valenciana, Marina, Vegetariana y Mixta. Esta última la más conocida internacionalmente, las más alejada al principio básico de su cocina. Porque cada tipo de Paella responde a la variedad de sus ingredientes.
Así la Valenciana es una Paella cuyos ingredientes son las carnes de animales del campo y la granja, como el pollo, conejo, cerdo, y embutidos derivados tales como chorizo butifarra, morcilla, chistorra. Y se prepara con caldo de estos animales. La Paella Marina o de Mariscos se elabora con caldo de pescado y se adereza con camarones, gambas, cigalas, calamares, pulpo, almejas y demás frutas del mar. En cambio la Vegetariana, se cocina con caldo de verduras y se complementa con los productos de temporada, que chíncharo, calabaza, zanahoria, sin faltar el pimiento, coliflor. La variedad solo la limita la imaginación.
La Paella Mixta en cambio incluye todos los ingredientes, un plato más festivo, una variedad para degustar completa, pero una mezcla más complicada para saborear. Por supuesto que la regla de oro para lograr una gran Paella lo constituye el ajo, pero principalmente el Aceite de Oliva, del mejor, del Extra Virgen, el conseguido con la primera exprimida de la aceituna y por último el azafrán, este maravilloso producto obtenido del estambre de las flores y único y carísimo por su esencia y colorido.
La Paella es un acontecimiento social. Cada vez más se reúnen familias a preparar este plato. Se hacen concursos, se inventan variedades. Hay Paella Negra, con tinta de pulpo; cocinadas a la leña, o con alcachofas.
Pero si usted desea probar y deleitarse con la mejor Paella en el Sur de México, no deje pasar la oportunidad de encargarla con 24 horas de anticipación, a Cristina al teléfono 26 7 0529  de Tejupilco o a su  numero celular 722 244 9942, quien además le recomendara el mejor vino para acompañar y un postre para terminar como debe ser una comida de calidad.

jueves, 30 de agosto de 2012

LA GRAN COMILONA


Cuando llegue a Tejupilco hace seis años, busque en el periodismo una manera de participación social y comercial. No pensaba en labores de tipo educativo ni  desarrollar un perfil político, o menos,  tratar de influir en la organización y los gobiernos sureños. Fue un ejercicio interesante de promoción, de un negocio de restaurante que estuvo en operación por espacio de tres años, el Restaurante La Misión Me resulta simpático recordar, en algo que ahora veo como producto del ensayo y del error, que comencé a publicar unas contribuciones en un medio de comunicación, que la experiencia me enseño que era sumamente primitivo -fueron en total una docena de columnas- y que estaban dirigidas a mostrar a los nativos del sur mexiquense, la importancia de la gastronomía, a introducir a la población de Tejupilco y Amatepec, Tlatlaya y Luvianos, principalmente, en el mundo del buen comer y mejor beber.
Quiero compartir ahora, en esta casa editorial, una selección editada de aquellos ensayos, que relacionan el placer del comer con la alimentación, de igual manera que el erotismo es a la sexualidad, o la poesía con la información. Es el estilo y el gusto.
ORÍGENES DEL FAST FOOD EN MÉXICO La comida rápida es todavía un estilo nuevo para la mayoría de los mexicanos. La proliferación irreversible de espacios donde conseguir una amplísima gama de alimentos es increíble. El negocio de la fast food llegó para quedarse. Antes no era así. Recuerdo como en 1986 se inauguró la primera franquicia de MacDonald's, sobre el Anillo Periférico, por supuesto en la colonia Polanco y claro que en la Ciudad de México. Y doy por asentada la ubicación del primer eslabón de los posteriores tratados comerciales-internacionales, porque fue todo un acontecimiento social, reservado exclusivamente para la clase media urbana de altos ingresos. Durante semanas la gente se agolpó fuera del restaurante en espera de saborear una Big Mac, una Cajita Feliz y una bolsa de papas. Era un momento memorable, porque la apertura de este concepto gastronómico-comercial representaba la derrota anticipada de los precursores autóctonos del estilo de comer americano: Burguer Boy, Tom Boy, Shakeys, Mr. Kelly's.
Las hamburguesas con papas, las milk shakes, los sundaes y las pizzas, legadas a salvo en un país sin prisa, recuerdos de la época del rock & roll, eran testigos impávidos de la apertura de sus anteriores mercados exclusivos. Los asépticos restoranes de mesas de formaica, grandes ventanales y colores brillantes del blanco al naranja, el amarillo y rojo, no tenían forma de competir contra consorcios mundiales expertos en maximizar mercados y minimizar costos. El uso de la publicidad, promociones, precios, estructuras integrales de compra-venta eran toda una novedad. Nunca se había visto algo así. México comenzaba a involucrarse en otro tipo de economía, otra forma de hacer negocios, con la comida y con todo lo demás.
Actualmente las poblaciones urbanas ven con naturalidad los centros comerciales, repletos de ofertas diversas: cafeterías, tacos, sushi, gyros, cócteles, jugos, pollos... todo, todo lo imaginable se presenta al instante, en paquete. Hasta tamales, los elitistas tamales de la Flor de Liz, los de la Condesa, también se mercan al momento, con atole, en plazas, en kioscos.
Feroz competencia en contra de tantísimos puestos de comida: los tacos de carnitas, barbacoa, buche, nana, bistec, al pastor, quesadillas, tostadas, que de pata, de tinga... La supervivencia de los más aptos, originales, en servicio, por calidad. Tarde o temprano las resistencias se van a derrumbar y el consumidor estará dispuesto, entusiasmado a recibir un excedente, un plus por su dinero.
Mejor gordo que de risa y no flaco que de lástima

lunes, 13 de agosto de 2012

ESPECTACULO Y ENTRETENIMIENTO: INGLATERRA Y MÉXICO


Nada muestra de manera mas contundente los yerros en la idea del materialismo histórico y las fantasía políticas, que comparar las estructuras artísticas entre dos países que como México e Inglaterra están de la ceca a la meca, otros dicen entre el oro y el moro, tiquis-miquis, teje-maneje, troche y moche.
Porque las transmisiones de los Juegos Olímpicos por la televisión mexicana fueron un portento de vulgaridad, estupidez, exaltaciones ruidosas. Porque al finalizar el ciclo de las competencias olímpicas se anuncian estrenos de programas telebasura con personajes como el “Juanito” -afamado al traicionar a AMLO- o la Edecán, “soñada del escote en el debate”, o los Realty-show (sic) La Voz. Porque todo lo que se entiende por entretenimiento nacional, es demostración de la decadencia de un México que se impone solo por la fuerza y la corrupción. Es el México de plazas y palenques como los de Isael Villa en Tejupilco, es la Guerra de Chistes, o los bodrios nauseabundos tipo Comander-Jenny Rivera-Espinoza Paz ¡guacatelas! Son el estilo vulgar y ramplón, de mal gusto a lo gabacho, la nausea gringa, la cursilería y el ridículo, como el uso de togas y birretes en las “clausuras escolares”, en las celebraciones agrestes y babeantes.
Que diferencia al presenciar los esfuerzos de un sistema de Televisión (con mayúsculas) como ESPN que hizo de las Olimpiadas un monumento a la cultura, al buen gusto, la inteligencia, y las bellas artes en general. Destaco la importancia que los segmentos destinados a comentar los Juegos Olímpicos, dedicaron al reconocimiento a la sabiduría, a la experiencia y a la autoridad natural de quien sabe y es bueno, noble y virtuoso.  Son las oportunidades que la pax Olímpica brinda desde hace 3 mil años a la humanidad, para recuperar un tiempo de reflexión, de observancia y de recuperación. Que mejor ejemplo que la majestuosa demostración de que el arte, el diseño, la moda, el estilo, las tendencias, la música, el poder, la tecnología y la riqueza se originan en  Inglaterra.
La clausura de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 inició con el emblemático tema, Our House, ejecutado en directo por la banda inglesa Madness, con la recreación en escena de personajes en la historia de la cultura musical británica así como de uno de los personajes icónicos del Reino Unido, Winston Churchill saliendo del no menos famoso Big Ben. Aunque en la transmisión televisiva poco se vio, uno de los integrantes de Madness portó una máscara con el rostro de la reina Isabel II, En el Estadio Olímpico de Londres también se tocó en la fiesta olímpica el tema Parklife del grupo local Blur, seguido por los Pet Shop Boys. El pop de banda One Direction también se presentó en la ceremonia con la agrupación juvenil del momento para el regocijo de las teenagers. Posteriormente el líder de la banda The Kinks, Ray Davies, se sumó a la fiesta para cantar en el adiós a Londres 2012.
Uno de los momentos más emotivos fue cuando Emili Sande cantó, mientras en las pantallas se proyectaban algunos de los momentos más estremecedores de los atletas en la competencia deportiva que acaparó la atención del mundo entero. Después del desfile de las distintas delegaciones del mundo se escuchó en el estadio el tema Rapsodia Bohemia, del Grupo The Queen, que siguió con otro clásico del cancionero moderno británico, Imagine, de John Lennon, -sin olvidar que otro ex beatle, Paul McCartney inauguro las mismas competencias- con imágenes del desaparecido genio musical. La música en directo se retomó con George Michael, una de las figuras más famosas del pop de la Gran Bretaña, quien apareció entre ovaciones para cantar su hit mundial Freedom, totalmente vestido de cuero negro y con gafas oscuras.
Posteriormente surgieron imágenes de Ziggy Stardust, el alter ego de David Bowie con su tema Fashion y la aparición de la famosa top model Kate Moss para de inmediato desplegar una pasarela de modas en el recinto olímpico, junto a otra top Naomi Campbell. Tras el momento chic surgió Annie Lennox, para cantar la pieza Little Bird, mientras era jalada por un carro alegórico, que emulaba un barco, por la pista.
Una de las piezas más conmovedoras de la velada fue Wish You Where Here, original de Pink Floyd, con Ed Sheeran acompañado por Nick Mason, en la batería (Pink Floyd) y Mike Rutherford, en la guitarra (Génesis) y Richard Jones en el bajo. Para reactivar la energía, el comediante británico y ex de Kathy Perry, Russell Brand, interpretó su versión del clásico I'm The Walrus, de The Beatles, en una escenificación sicodélica de la etapa del Cuarteto de Liverpool. Después siguió la música electrónica de Fatboy Slim, el famoso disc jockey que puso a bailar a los asistentes que abarrotaron el Estadio Olímpico de Londres, con la voz de Jessie J a bordo de un descapotable Rolls Royce cantando en vuelta olímpica, así como los raperos Tinie Tempah y Taio Cruz, que juntos interpretaron su versión del tema de The Bee Gees, You Should Be Dancing.
Abordo de los tradicionales cabs (taxis) londinenses llegaron a escena las Spice Girls para inundar con su pop y su éxito Wannabe, (dícese de todos los PRIistas municipales) en la reunión de la banda pop para la clausura de los Juegos Olímpicos en su país natal. Uno de los mayores exponentes del britpop, en los años 90, Liam Gallagher, vocalista de Oasis, la desaparecida banda de Manchester, interpretó el himno generacional Wonderwall. En el momento del humor británico apareció Eric Idle, del combo de los Monty Python, el grupo británico de humoristas que sintetizó en clave de humor la idiosincrasia británica de los años 60 y 70.
El tema oficial de Londres 2012, Survival, fue recreado por la banda Muse en escena con la electrizante guitarra de Matthew Bellamy y un logrado coro que le imprimió el espíritu épico, digno de la justa deportiva que hoy culminó. Una gran pantalla en pleno centro de la cancha proyecto la imagen del desaparecido Freddie Mercury, con su famoso juego vocal en el emblemático concierto, que Queen ofreció en el original Estadio de Wembley, seguido por el requinto de Brian May en el clásico We Will Rock You. Para el final de la ceremonia se destinó la presentación del recién reunido grupo músico-vocal Take That, pero sin Robbie Williams a punto de ser padre de su primer hijo.
El cierre apoteósico era un misterio y aunque se especulaba que podría ser protagonizado por The Rolling Stones, el honor le tocó a los no menos veteranos de The Who, que ejecutaron el que para muchos especialistas es su obra más emblemática: Baba O'Riley. Con Roger Daltrey en la voz y Pete Townshend en la guitarra, y como invitado en la batería Zak Starkey (hijo de Ringo Starr), la alineación continuó con See Me Feel Me, de su ópera rock Tommy, de 1969 y su combativa My Generation que marcó la segunda mitad de los 60 en el Reino Unido y el mundo para concluir con una explosión no sólo auditiva sino también visual, de juegos artificiales. (Información tomada de Excelsior, El Universal y el País)

jueves, 9 de agosto de 2012

EL PROYECTO TEMASCALTEPEC: ¿OTRA VEZ A FREGAR CON EL AGUA?

El Sistema Cutzamala sin la Cuarta Etapa de Temascaltepec

El proyecto Temascaltepec, cuarta etapa del sistema Cutzamala, resulta estratégico tanto por el motivo que lo origina, como por el objetivo que se propone: abastecer  de agua a la ciudad de México Es propósito de este ensayo aportar algunas reflexiones y comparaciones, contra al reiterado y necio intento de apoderarse de las aguas de Temascaltepec, para abastecer al Valle de México.
Independientemente de la certeza o lo razonable de la oposición regional que desde 1996 se ha manifestado, en contra del  proyecto Temascaltepec, y de la insidia y venosa publicidad difundida por José Luis Luege Tamargo, colocado al frente de la Comisión Nacional del Agua, para mantener en jaque a la ciudad capital y a los municipios conurbados, cabría preguntarse: ¿que son 5 m³ x seg.? ¿Que valor se le esta imputando al agua, como recurso natural básico? ¿Que garantías existen para que el crecimiento monstruoso de la megápoli no demande más y más agua, si ahora no le satisfacen 65 m³ x seg? , y además se tira y desperdicia y no se reutiliza.
En un día, el agua que saldría de la presa del Tule a través del sistema Cutzamala equivale a 432 mil m³, y si un m³ equivale a 1000 litros, ¿porque no comparar este flujo de 432 millones de litros de agua diaria, con el precio del líquido embotellado? Por ejemplo, si en lugar de agua fuera Coca Cola, el valor de un día a razón de 5 m³ x seg., supondría nada más la suma de $450 millones de dólares; si fuera gasolina, el valor del flujo de agua ascendería a $365 millones de dólares. Y si parece absurdo ¿que tal si se compara el agua de la cuarta etapa del proyecto Temascaltepec contra un barril de petróleo? que con 159 litros de crudo y a $89 dólares el barril, equivaldría a $242 millones de dólares: esto es, que un día de agua a precio de petróleo es más que la derrama económica generada por los 4000 empleados contemplados a principios del mileno, en la construcción del proyecto, durante los dos años que duraría su ejecución.
A la fecha el sistema Cutzamala abastece a la Zona Metropolitana de la Ciudad de México de un total de 19 m³ x seg. , que son enviados a través de un acueducto de 225 Km. de distancia, mediante bombas que la suben a más de 2,500 metros de altura, para ser repartidas en dos ramales: uno que corre hacia el sur de la ciudad y otro hacia el norte. Pendiente está la cuarta etapa, planeada para producir un flujo de 5 m³ x seg. con lo que se completaría el sistema y se aprovecharía al 100% los dos ductos que ya están operando y que fueron construidos para transportar hasta 24 m³
Sin embargo, para el centro de México y todo el país, el problema del agua no termina con el proyecto Temascaltepec. La misma Comisión Nacional del Agua afirma que el país se seca. Si en los albores del siglo XX se transitó por una revolución cruenta por la tierra, al despuntar el tercer milenio, el inicio del siglo XXI se encamina hacia una guerra por el agua.
En nuestro país llueve mucho, pero en tanto el sureste nacional registra una precipitación media de 2000 Mm; en el norte del país la precipitación apenas es de 500 Mm. Llueve mucho: 5125 m³ por habitante; 13 veces más que en Israel, país que en el desierto cosecha vergeles, pero en México apenas el 11% se almacena en presas. De estas últimas: 137 de las 200 presas de mayor capacidad, se encuentran en el límite de su vida útil. Mantener estas presas le costara al país más de $7,500 millones de dólares; y más del doble si se busca renovarlas por completo. Contaminados todos los cuerpos de agua, infestados por descargas industriales y urbanas los más importantes vasos acuíferos, azolvadas las presas por la deforestación indiscriminada del territorio nacional: el agua, estratégica y prioritaria para la vida humana, requiere mucho más que una cultura del agua que la cuide, que la aprecie, que la utilice racionalmente y que la valore, que no la desperdicie, se fugue y tire
Con un consumo promedio diario de 300 litros de agua por habitante, la ciudad de México y sus municipios conurbados, registran índices alarmantes en todos los órdenes de consumo y economía, sobre todo si se consideran las tasas de crecimiento poblacional, que prevé una población mayor a los 35 millones de habitantes en la zona metropolitana para el año 2015.
Sin planes para el reuso de las aguas, el aprovechamiento de la precipitación pluvial, el consumo racional, alternativas ecológicas, programas “verdes”, reciclaje, la esperaza esta puesta en la Revolución de la inteligencia juvenil, que ha iniciado en la Ciudad de México y que promete cambiar para bien muchas cosas que están muy mal. Confianza renovada de que las cosas pueden y deben ser de otra manera y quizás lo primero que tenga que cambiar sean las relaciones entre la ciudad y el campo y en seguida replantear los términos de intercambio de nuestros recursos naturales.
Si bien el artículo 27 constitucional establece claramente que todas las aguas son originariamente de la nación, es de elemental justicia y equidad que el proyecto Temascaltepec se realice en términos muy diferentes a los hasta ahora planteados; no tanto en su ingeniería sino en la relación de intercambio. Resulta inconcebible que un litro de Coca Cola se venda en 13 pesos, en tanto que 5 m³ x seg. de agua, no valgan nada. Como en el mito donde se origina el juego del ajedrez, las cuentas por el agua pueden alcanzar cantidades exorbitantes, en la acumulación fantástica: Por ejemplo, a un centavo el litro, el precio diario por el agua de la cuarta etapa sumaría más de $480 mil dólares diarios, más de 180 millones de pesos al mes.
La moraleja del origen del ajedrez era enseñarle al rey, que solo con la ayuda de todas las piezas del tablero saldría adelante y que pequeñas partes pueden sumar cantidades inimaginables. Sin pasar como soluciones mágicas, ni proponer alternativas demagógicas, es concluyente el argumento a favor de otorgar un valor correcto a las cosas, las calidades y los recursos naturales. Entonces podría pensarse en un Banco del Agua, sistemas de financiamiento, inversiones en transporte, opciones empresariales generalizadas, riqueza y empleo, por decir solo algunas, las que nunca brillaran en las mentes cerradas y omisas de los malos gobernantes que si, en cambio, compran el gobierno y se ofenden, al ser exhibidos.